(…) Luchamos por la independencia económica, luchamos por la dignificación de nuestros hijos, luchamos por el honor de una bandera y luchamos por la felicidad de este glorioso pueblo de descamisados que fue escarnecido por la avaricia de un capitalismo sin patria ni bandera, que no ha traído sino luchas estériles y fratricidas. Luchamos, en fin, por una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Yo, que he tratado de ser un puente de amor entre el pueblo y el general Perón, te he visto a ti, mujer descamisada, envuelta en la dignidad del delantal, levantar tus ojos juveniles hacia el líder de la nacionalidad y decir sin palabras lo que las minorías que se llaman cultas no supieron apoyar, al defender la patria y entregarlo todo por su pueblo, que tanto se lo merece. Te he visto a ti, descamisado de todos los octubres que hayamos de realizar, dar la vida por Perón, como él da la vida por los trabajadores al tratar de conquistar la independencia económica de vuestros hogares y la dignificación del hombre por el hombre, para legarles una patria más feliz y más grande que la que él encontró. Yo he visto a este pueblo, a estas vanguardias descamisadas, levantar los ojos hacia el general Perón, porque no concebían el cielo sin su líder. Yo he visto a los trabajadores de la patria con su trabajo silencioso y sacrificado, apoyar ciegamente la labor patriótica del líder de los trabajadores.

Es por eso que en este 1º de mayo, quiero ser una mujer más, confundida con el corazón de mi pueblo para sentir sus latidos, para auscultar sus inquietudes y para seguir trabajando incansablemente por la felicidad de vuestro pueblo, que es el mío, mi general. Yo no me cansaré jamás de recoger las esperanzas del pueblo argentino y ponerlas en las manos realizadoras de todos los sueños de la patria, que son las manos maravillosas del general Perón. Nosotros, los humildes, los trabajadores, mi general, os queremos, os sentimos y os apoyamos en lo más íntimo de nuestro corazón. Para nosotros Perón es sagrado, es la Patria, y nosotros daremos gustosos una y mil veces la vida por Perón.

En este mensaje a los descamisados del 1º de mayo, vaya el cariño afectuoso de la más humilde pero la más fervorosa de todas las colaboradoras del general Perón a ustedes, a los humildes de la Patria que están aquí presentes y a todos los que me escuchan, de una mujer que sabe que tiene las dos distinciones más grandes a que puede aspirar mujer alguna: el amor de los humildes y el odio de los oligarcas. Yo trataré de hacerme merecedora del cariño de un pueblo tan extraordinario como es el pueblo humilde de nuestra Patria; trataré de acompañarlo con la dignidad y con el honor que significa sentir los sueños y auscultar las inquietudes de nuestro líder; trataré de ser a diario un puente de amor entre ustedes y el general Perón y trataré de estrechar filas en todos los sindicatos argentinos, como lo hago siempre, como una compañera, como una hermana que trata de unir, que trata de limar asperezas y que trata que el justicialismo del general Perón se cumpla inexorablemente en nuestra Patria, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.(…)

(Fragmentos del discurso de Evita el 1º de mayo de 1950 en Plaza de Mayo )

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