EL ENDOSULFÁN SIGUE MATANDO

El título no es antojadizo y evoca una nota de André Bouny, autor del libro “Apocalipsis Vietnam” (2010) dedicado a relatar los efectos del “agente naranja” en ese país donde, casi medio siglo después de la guerra, las madres siguen dando a luz bebés monstruosos. Como en el caso del 2-4 D, un componente del agente naranja utilizado desde la década del ’40, el ENDOSULFÁN es de uso masivo en la región màs poblada de nuestro país siendo el insecticida por antonomasia desde los años `90 debido a su “excelente” relación precio/letalidad.

Sin embargo, quizás el caso del ENDOSULFÁN, agravado por su aplicación aérea, constituya el experimento más censurable, en el ranking de calamidades. Argentina es suscriptor del Convenio de Estocolmo sobre Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs), el cual recomendó la total prohibición de ese insecticida por su extrema peligrosidad. No obstante la adhesión de nuestro país a la recomendación internacional, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), fiel a su historia reciente, decidió que los argentinos estaban listos para seguir siendo rociados con ENDOSULFÁN hasta el año 2013, invocando motivos exclusivamente económicos (Resoluciòn N° 511/2011).

La caída de un avión cargado de agroquímicos, presuntamente con 300 litros de ENDOSULFÁN, en inmediaciones de la ciudad de San Justo (Santa Fe), trajo de nuevo el tema a los medios. En dicho accidente, el piloto sufrió graves quemaduras debido a su exposición y continúa internado en el Hospital Provincial “Dr. Cullen” mientras que cuatro (4) bomberos debieron ser atendidos por el servicio local de emergencia.

Leer nota: http://www.infovera.com.ar/2012/03/accidente-aereo-en-san-justo/

Esta situación viene a sumarse a una cadena de eventos que lograron estado público, desde Guichón (Uruguay) en 2009 con la muerte directa de más de 50 terneros hasta los peces que aparecieron flotando en un canal del departamento San Martìn de la provincia de Santa Fe, pasando por la muerte de cientos de aves en la laguna “La Picasa” con el estómago lleno de granos de soja, entre tantos otros, en todos los casos con el protagonismo de aviones fumigadores incontrolados e incontrolables.

Los efectos en humanos seguirán ocultos o confundidos “entre otras causas” porque, en definitiva, “todo contamina” según frecuentes expresiones oficiales lo cual equivale a una formal declaración de impotencia. No se trata sólo del ENDOSULFÁN y de un accidente aislado: todos los días se aplican miles de litros de cócteles de agroquímicos en forma aérea y terrestre con impacto concreto sobre la salud de las comunidades cercanas. La ampliación de la frontera agrícola ha determinado que la fuerza aérea fumigadora se multiplique, que los controles escaseen y, en directa transgresión a la normativa, se incrementen los sobrevuelos sobre las áreas urbanas. La ley provincial es clara al respecto y sólo la acción organizada de las poblaciones y la decisión de los poderes de gobierno locales podrán evitar que se repitan situaciones similares.

Santa Fe, 16 de marzo del 2012.

Campaña Paren de Fumigarnos!

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