Cuando el descreimiento o el miedo se utilizan para justificar la resignación se está ante uno de los problemas más graves: sentir que la lucha por los derechos como trabajador es irrealizable o no vale la pena. Más allá de las diferentes relaciones de contratación que “conviven” en el SENASA existe una esencia de lo que es ser trabajador, esta es intransferible e innegociable pero sin embargo muchas veces pareciera ocultada, silenciada e irreconocible. Por esto hay que empezar a minar esta situación antinatural desde cada sector, en cada asamblea, en la charla con cada compañera y compañero, pero haciéndose escuchar: participando.

El “teatro” de la precarización laboral –que bastardea la condición de trabajador de los compañeros– nos quiere cínicamente ahí: divididos, resignados, al margen de las negociaciones sobre nuestras condiciones laborales y al margen de la discusión de un SENASA en función de políticas que sirvan a los intereses de nuestro pueblo. Con diferentes grados de crudeza, esta precarización afecta a compañeros y compañeras de todo el país y de todos los sectores: desde el trabajador que tiene un contrato BID en el Central (que suele ser por “consultoría”) hasta el que tiene uno en el norte con AFINOA (en donde tienen que rendir examen para ser recontratados y trabajan estacionalmente), pasando por quienes están bajo las modalidades de FUNBAPA (la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica que administra los contratos de los trabajadores de SENASA que cumplen funciones en la región), IICA (que deja a los compañeros con sistemáticos y prolongados periodos sin cobrar), los múltiples ARGENINTAS u otras de esas raras contrataciones no nuevas (Pama, Federcitrus y Fundanea, entre otros). Por este motivo, lo único que va a causar un impacto transformador es empezar a informarse, a involucrarse, a comprometerse y hacernos concientes de que TODOS somos Trabajadores y Trabajadoras del SENASA del Estado Nacional.

Si empezamos a pensar que la existencia de estas formas fraudulentas de contratación es normal e inevitable, caemos en la ceguera de no reconocer lo progresivo de esta situación, progresivo en el sentido más nefasto: el achicamiento de las estructuras y organismos del Estado, la pérdida de la conciencia de los trabajadores, el arrebatamiento cada vez mayor de derechos, la naturalización total de la precarización laboral. La lucha del trabajador por sus derechos es un compromiso inherente a su condición como tal que demanda algo más que cumplir el horario laboral y realizar determinadas funciones.

Por todo esto no pueden seguir desmoralizándote, sí, podés hacer algo al respecto, sí, existen espacios, sí, tenés la opción de participar: colaborando, discutiendo, de la forma que puedas. Pero siempre desde el lado de los trabajadores.

¡RECLAMAMOS EL PASE A PLANTA PERMANENTE DE TODO EL PERSONAL CONTRATADO!

Sí, podes organizarte. Sí, podes afiliarte.

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