Esquizofrenia en el Senasa (parte 3)

Viernes 22 de julio 2011

La esquizofrenia que hoy sufren los trabajadores del SENASA no es producto de un problema psicológico, sino que responde a factores más complejos y relacionados a un orden mundial al cual fueron expuestos hace ya mucho tiempo. La flexibilización laboral es un elemento determinante de la situación pasada y actual de los trabajadores. La misma obtuvo su máximo grado de aplicación durante la década del 90, al ser sancionada una ley que permitió instalar modalidades de contratación y empleo que restringen vastos derechos laborales y que, a su vez, propician la precarización laboral y la tercerización del empleo.

Es así que a fines de los años setenta, los países más desarrollados comienzan a implementar un nuevo paradigma económico: el neoliberalismo. Era patear el tablero en la distribución de las riquezas donde, por ejemplo, en países como la Argentina de 1974, los trabajadores lograron distribuir el 50% del PBI en salarios; era acabar con un modelo de bienestar, donde los derechos sociales frenaban el avance de un modelo de concentración de las riquezas; y era también una puja por reducir al mínimo la participación política de los sectores sociales, como así también la intervención del Estado en cuestiones sociales y económicas.

Allanar el camino para lograr una modificación tan pronunciada en el patrón de acumulación y en la distribución de las ganancias no fue tarea fácil. Nuestro país tuvo que sufrir una brutal dictadura para poder introducir estos cambios. El nivel de organización de los trabajadores, el grado de institucionalidad del Estado, el nivel de discusión y la participación política de la sociedad junto con las grandes banderas del pueblo argentino, fueron atacadas sistemáticamente para poder legitimar, ya en democracia, las modalidades que propician la precarización de los trabajadores.

La destrucción de un modelo de desarrollo industrial propio, las políticas de endeudamiento externo y el desmedro de las instituciones fueron preparando el terreno para lo que se venía y que, recién a fines de los 80 y principios de los noventa, empezamos a sentir: la verdadera crudeza de estas nuevas políticas.

Este es el verdadero contexto donde nace la cuestión de la precarización laboral, la tercerización y el trabajo en negro. No solo era sacarse de encima las obligaciones y aportes patronales, sino que era también llevar al trabajador a un grado de inestabilidad tal que no pueda ni quiera pensar en luchar por algún derecho, sabiendo que es tan fácil despedirlo y que hay muchos más atrás de él que esperan por alguna oportunidad para trabajar. Esta es la esquizofrenia de la que venimos hablando, esto es lo antinatural. Los derechos de los trabajadores no son obligaciones negociables, son derechos, y la única forma de recuperarlos es a través de la lucha y la organización.

Como vimos, es un problema íntegro donde la solución no es solo conseguir un contrato laboral de mayor estabilidad sino que, para suprimir de una vez por todas esta discusión y que se convierta en un derecho básico del trabajador, es necesario luchar por un trabajo digno donde se cumplan los derechos de los trabajadores para todos los hombres y mujeres. Es la discusión de un modelo de país. De lo contrario, solo vamos a estar repartiendo parches a los problemas estructurales de todos los argentinos y dejando abierta la puerta a un proceso de retroceso de lo logrado.

¡RECLAMAMOS EL PASE A PLANTA PERMANENTE DE TODO EL PERSONAL CONTRATADO!

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ATE – SENASA – Capital Federal // atecapital@senasa.gov.ar

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